Una página web no tiene una fecha de caducidad.
No existe una regla que diga que una empresa debe renovarla cada tres, cuatro o cinco años.
Hay webs que funcionan perfectamente durante mucho tiempo.
Y otras que necesitan cambios poco después de publicarse porque el negocio ha evolucionado, la estructura no funciona o la página ha dejado de responder a las necesidades de los clientes.
Por eso, antes de pensar en un rediseño, la pregunta adecuada no es:
¿Cuántos años tiene mi web?
Sino:
¿Sigue cumpliendo su función?
Estas son algunas señales que pueden indicar que ha llegado el momento de revisarla.
1. Tu empresa ha cambiado, pero la web sigue siendo la misma
Es una de las razones más claras para actualizar una página.
Con el tiempo pueden aparecer:
- nuevos servicios;
- nuevos productos;
- cambios de equipo;
- otra ubicación;
- un nuevo posicionamiento;
- una imagen de marca diferente;
- otro tipo de cliente.
Sin embargo, muchas empresas mantienen una web que continúa explicando cómo era el negocio hace varios años.
Si la realidad de la empresa y lo que muestra la web ya no coinciden, existe un problema.
Tu página debería representar el negocio que tienes hoy.
2. El diseño empieza a parecer antiguo
Las tendencias visuales cambian.
Pero no deberíamos rediseñar una web únicamente porque determinado estilo ha dejado de estar de moda.
El problema aparece cuando el diseño empieza a transmitir una imagen que ya no representa correctamente a la empresa.
Algunas señales pueden ser:
- tipografías poco actuales;
- estructuras demasiado rígidas;
- imágenes pequeñas;
- exceso de elementos;
- botones anticuados;
- efectos que ya no tienen sentido;
- páginas visualmente saturadas.
La web es parte de la imagen de marca.
Si el negocio ha evolucionado pero su presencia digital sigue transmitiendo una estética de hace muchos años, puede afectar a la percepción del cliente.
3. La web funciona mal en móvil
Esta señal es especialmente importante.
Una página puede parecer correcta desde un ordenador y convertirse en una experiencia completamente distinta desde un teléfono.
Conviene comprobar:
- si el menú funciona correctamente;
- si los botones son fáciles de pulsar;
- si los textos se leen bien;
- si las imágenes están correctamente recortadas;
- si los formularios son cómodos;
- si existen elementos que se salen de pantalla;
- si hay espacios excesivos.
No basta con que técnicamente la web sea responsive.
Tiene que ser cómoda de utilizar.
4. Tarda demasiado en cargar
Si las páginas tardan varios segundos en mostrarse, merece la pena investigar qué está ocurriendo.
El problema puede estar en:
- fotografías demasiado pesadas;
- vídeos;
- plugins;
- servidor;
- scripts;
- animaciones;
- código acumulado durante años.
No siempre hace falta rediseñar toda la web.
En algunos casos basta con optimizarla técnicamente.
Pero si la página arrastra muchos problemas estructurales, una renovación puede ser más eficiente que seguir aplicando pequeños parches.
5. Es difícil encontrar la información
Haz una prueba sencilla.
Pide a alguien que no conozca la empresa que entre en la web y encuentre:
- servicios;
- precios, cuando proceda;
- teléfono;
- dirección;
- contacto;
- información concreta.
Si tarda demasiado, probablemente haya margen de mejora.
La estructura puede haberse complicado con el tiempo.
Es frecuente empezar con cinco páginas y terminar años después con:
- servicios duplicados;
- páginas antiguas;
- apartados abandonados;
- menús interminables;
- contenidos difíciles de localizar.
Un rediseño también puede ser una oportunidad para ordenar.
6. No queda claro qué hace tu empresa
A veces no es un problema de diseño.
Es un problema de comunicación.
Una persona entra en la página y encuentra frases atractivas, pero no consigue entender exactamente:
- qué servicio se ofrece;
- dónde trabaja la empresa;
- para quién;
- qué diferencia el negocio.
En ese caso puede ser necesario revisar:
- titulares;
- estructura;
- textos;
- páginas de servicios;
- llamadas a la acción.
Rediseñar no debería significar solamente cambiar colores.
También puede implicar replantear cómo explicamos el negocio.
7. Tienes servicios importantes que apenas aparecen
Este problema suele aparecer cuando una empresa crece.
Quizá la web se creó cuando ofrecía tres servicios.
Ahora ofrece siete.
Los nuevos se han ido añadiendo como pequeños bloques dentro de una página ya existente.
El resultado puede ser que algunos servicios importantes tengan apenas unas líneas.
Esto limita tanto la información para el usuario como las posibilidades de posicionamiento.
Si una línea de negocio tiene importancia comercial, normalmente merece disponer de una página adecuada.
8. La web no está preparada para posicionar en Google
Una página puede haberse diseñado originalmente sin tener en cuenta el SEO.
Podemos encontrar:
- todas las actividades dentro de la home;
- títulos poco descriptivos;
- URLs confusas;
- ausencia de páginas específicas;
- textos muy escasos;
- estructura de encabezados incorrecta;
- contenido duplicado;
- enlaces internos pobres.
Si posteriormente queremos trabajar posicionamiento, quizá descubramos que la estructura actual dificulta mucho el trabajo.
En ese caso, rediseñar puede significar también reorganizar la arquitectura SEO.
9. No genera contactos
Esta es probablemente la señal que más preocupa a cualquier empresa.
La web recibe visitas, pero:
- nadie llama;
- nadie rellena formularios;
- apenas llegan consultas;
- no genera reservas.
Eso no significa automáticamente que necesite un rediseño.
Primero habría que analizar:
- de dónde vienen las visitas;
- qué buscan;
- qué páginas consultan;
- qué oferta encuentran;
- qué llamadas a la acción existen.
Pero si detectamos que el usuario llega y encuentra una página confusa, poco convincente o difícil de utilizar, el diseño puede formar parte del problema.
10. Los formularios dejaron de funcionar o son demasiado complicados
Los formularios suelen pasar desapercibidos hasta que algo falla.
Podemos encontrar:
- formularios que no llegan;
- mensajes enviados a correos antiguos;
- campos innecesarios;
- errores en móvil;
- sistemas antispam demasiado agresivos;
- procesos excesivamente largos.
Si el principal objetivo de la página es generar consultas, esto debería revisarse con frecuencia.
Una web que tiene tráfico pero no recibe formularios puede estar perdiendo oportunidades sin que nadie se dé cuenta.
11. Nadie sabe cómo actualizarla
Otro síntoma bastante habitual.
La persona que creó la web ya no trabaja con la empresa.
El sistema es difícil de utilizar.
Hay miedo a tocar algo porque puede romperse.
Cada pequeño cambio necesita ayuda técnica.
Con el tiempo, esto provoca que la página quede desactualizada.
Una renovación puede ser una buena oportunidad para trabajar con una estructura más sencilla de gestionar.
12. Tiene demasiados plugins o añadidos acumulados
Especialmente en webs que llevan años funcionando.
Cada necesidad nueva ha ido añadiendo:
- plugins;
- códigos;
- integraciones;
- herramientas;
- scripts.
- Algunos ya no se utilizan.
- Otros han dejado de actualizarse.
- Y otros realizan funciones duplicadas.
Esta acumulación puede afectar a:
- rendimiento;
- seguridad;
- mantenimiento;
- estabilidad.
Una revisión técnica puede determinar si merece la pena limpiar la estructura actual o empezar desde una instalación más ordenada.
13. La web ya no refleja tu marca
Puede que la empresa haya cambiado:
- logotipo;
- colores;
- fotografía;
- tono;
- posicionamiento.
Y la página continúe utilizando la identidad anterior.
Una actualización parcial puede solucionar el problema si la estructura sigue siendo válida.
Pero si prácticamente todos los elementos visuales necesitan cambiar, puede ser más lógico plantear un rediseño completo.
14. Tus competidores han mejorado mucho su presencia digital
- No recomendamos copiar a la competencia.
- Pero sí observarla.
Si otros negocios del sector ofrecen páginas donde resulta muy sencillo:
- consultar servicios;
- reservar;
- solicitar información;
- ver proyectos;
- entender su propuesta;
y nuestra web resulta considerablemente más complicada, conviene analizar por qué.
No se trata de tener más animaciones o un diseño más llamativo.
Se trata de comprobar si la experiencia del usuario está a la altura de las expectativas actuales.
15. Tus fotografías ya no representan el negocio
Una web puede parecer antigua simplemente porque sus fotografías lo son.
Esto ocurre mucho en:
- restaurantes;
- hoteles;
- clínicas;
- comercios;
- inmobiliarias;
- negocios con instalaciones físicas.
- Quizá no necesites rehacer la página.
Una nueva sesión fotográfica puede cambiar enormemente su aspecto.
Por eso siempre conviene diferenciar entre:
problema de estructura
- y
- problema de contenido visual.
16. El blog lleva años abandonado
Ver:
Últimas noticias – 2019
no transmite precisamente actualidad.
Si la empresa ya no quiere utilizar el blog, quizá sea mejor replantear cómo aparece.
Si quiere aprovecharlo para posicionamiento, puede ser el momento de recuperar la estrategia de contenidos.
No hace falta publicar constantemente.
Pero lo que exista debería tener sentido dentro de la página.
17. Hay páginas antiguas que siguen apareciendo en Google
Con el tiempo pueden acumularse:
- servicios eliminados;
- campañas;
- promociones;
- páginas duplicadas;
- URLs antiguas.
Algunas siguen apareciendo en buscadores aunque ya no formen parte visible de la web.
Un rediseño bien realizado debería revisar también este contenido.
No basta con crear una web nueva y borrar todo lo anterior sin criterio.
Hay que gestionar correctamente:
- redirecciones;
- URLs;
- páginas posicionadas;
- enlaces existentes.
De lo contrario podemos perder visibilidad que ya habíamos conseguido.
18. Tu web y tus redes sociales parecen dos empresas distintas
Este es un síntoma de falta de coherencia de marca.
Instagram puede mostrar una imagen actual, cuidada y profesional.
Después el usuario entra en la web y encuentra:
- fotografías antiguas;
- otro estilo;
- otro tono;
- información desactualizada.
- El salto puede ser enorme.
Todos los canales deberían formar parte de la misma identidad.
- No tienen que ser idénticos.
- Pero sí reconocibles.
19. Necesitas funcionalidades que la web actual no permite
El negocio también puede haber evolucionado técnicamente.
Quizá ahora necesitas:
- reservas;
- ecommerce;
- varios idiomas;
- área privada;
- catálogo;
- integración con CRM;
- formularios avanzados;
- propiedades;
- pagos.
Si la plataforma actual dificulta demasiado estas mejoras, puede ser el momento de replantear la estructura.
No siempre merece la pena intentar adaptar una web que fue diseñada para una función completamente diferente.
20. No sabes para qué sirve tu propia página web
Esta pregunta puede parecer extraña, pero es muy importante.
Pregúntate:
¿Qué quiero conseguir con mi web?
Si la respuesta es:
Porque toda empresa tiene que tener una.
probablemente hay trabajo que hacer.
Una web puede tener objetivos muy distintos:
- captar leads;
- conseguir reservas;
- vender;
- mostrar trabajos;
- generar llamadas;
- posicionar servicios;
- informar;
- reforzar marca.
Un rediseño es una buena oportunidad para definir esa función.
¿Hay que hacer una web completamente nueva?
- No siempre.
- Podemos encontrarnos con tres escenarios.
1. Actualización
La estructura funciona, pero necesita:
- nuevas imágenes;
- textos;
- colores;
- contenidos.
2. Rediseño parcial
Se mantienen parte de la tecnología y contenidos, pero se reorganizan:
- home;
- servicios;
- navegación;
- diseño.
3. Rediseño completo
Cuando existen problemas importantes de:
- estructura;
- tecnología;
- diseño;
- SEO;
- mantenimiento.
La decisión debería tomarse después de revisar la web.
No antes.
Cuidado al rediseñar una web que ya posiciona
Este punto es fundamental.
Una página antigua puede parecer visualmente mejorable y, al mismo tiempo, tener posiciones muy buenas en Google.
Antes de cambiarla debemos conocer:
- qué URLs reciben tráfico;
- qué páginas están posicionadas;
- qué enlaces externos existen;
- qué contenido funciona.
Un rediseño mal ejecutado puede hacer desaparecer páginas importantes y provocar una pérdida de visibilidad.
Por eso diseño y SEO deberían coordinarse.
Nunca deberíamos eliminar URLs únicamente porque ya no encajan visualmente.
Entonces, ¿cuándo necesita realmente un rediseño?
Cuando la página ha dejado de acompañar al negocio.
Puede ser porque:
- no representa la marca;
- funciona mal;
- no es cómoda en móvil;
- no explica los servicios;
- no genera contactos;
- es difícil de actualizar;
- limita el SEO;
- tiene problemas técnicos.
No porque haya cumplido un número determinado de años.
Antes de rediseñar, haz una auditoría
Antes de borrar y empezar de nuevo, conviene analizar qué merece la pena conservar.
En Elviria Digital recomendamos revisar primero:
- estructura;
- diseño;
- contenidos;
- SEO;
- móvil;
- velocidad;
- formularios;
- páginas posicionadas;
- experiencia de usuario.
A veces descubrimos que no hace falta hacer una web nueva.
Otras veces queda claro que seguir aplicando pequeños cambios solo está retrasando una renovación necesaria.
La pregunta no debería ser:
“¿Está mi web anticuada?”
Sino:
“¿Sigue ayudando a mi negocio?”
Si la respuesta empieza a ser no, probablemente ha llegado el momento de revisarla.
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- actualizar página web
- rediseño web Marbella.
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